lunes, 23 de abril de 2012

Con Una Foto robaste mi corazón



Por fin luego de tanto planificar un merecido viaje a unas islas espectaculares llamada los Roques en Venezuela, Gabriela emprendió su camino, su acompañante Keimber no pudo ir por un conflicto familiar, su hermano celoso logro convencer a su madre de que no lo dejara ir, alegando lo peligroso de estos viajes sin supervisión adulta, al fin llego a la posada, se sentó en la cama y respiro profundamente, se sentía feliz, iría a caminar por los alrededores para conocer el lugar.

Un chico coreano estaba en esa misma posada, justo al lado de su habitación, había llegado un par de horas atrás y estaba dispuesto a ir a conocer ese hermoso lugar. Su nombre Kibum, saco su cámara, se dedicaba a tomar fotos de paisajes hermosos y le toco visitar este en particular, salió a recorrer el sitio, tomo fotos de las calles, de las casas, de su gente, una chica paso a su lado y le llamo la atención su sonrisa, ella le sonría a un niño que le ofrecía una flor silvestre, una hermosa foto, ella transmitía una dulzura y a su vez le era enigmática. Sin más, por una especie de atracción inusual camino detrás de ella, Gaby estaba contenta con su flor, y sonreía, se metió por un camino para llegar a la playa cercana, las arenas blancas de aquel lugar era hermosa, fue hasta la parte más alta, allí miro el paisaje, el agua cristalina del mar en la orilla y la inmensidad del océano que se confundía con el cielo azul claro, el sol se reflejaba en el mar de forma muy hermosa, otra sonrisa se formo en su rostro y sintió un click cerca de ella, al voltear lo vio, un fotógrafo muy simpático de ojos marrones y cabellos negros, asiático tal vez, se pensó ella, este camino acercándose y le dijo: - Buenos días, mi nombre es Kibum y soy fotógrafo – le dio una tarjeta con su nombre, continuo diciendo: - Me dedico a tomar fotos de paisajes y de la gente, me disculpo por la que hice pero me pareció que era ideal tomarla – Gaby le sonrió, era como si el alma se trasmitiera en aquel gesto, para él era aun más bello que el hermoso lugar que le rodeaba, ella le dijo mientras ofrecía su mano por educación para presentarse:- Mi nombre es Maria Gabriela, pero me puedes decir Gaby – Y él estrechando su mano le dijo: - Es un placer para mi conocerte Gaby – y él le ofreció una sonrisa amable, tan linda que hizo que se ruborizara un poco ante ese gesto…



Parte II



Al siguiente día se encontraron en la posada para desayunar, él venía vestido con una camisilla azul clara y unos shorts, sus piernas eran bien formadas y atléticas, ella traía un vestido corto playero de color morado claro, ese día iría a un arrecife y él le acompañaría, durante el desayuno hablaron sobre ellos, el trabajaba en corea para una revista de turismo, ella estaba estudiando comunicación social, por tanto ambos en cierto modo tenían cosas en común, ya que su trabajo implicaba un artículo que debía hacerse a partir de esa foto y ella estudiaba para ser la persona que en un futuro redactaría un artículo para una noticia o lugar.



Fueron en un bote pesquero hasta el arrecife, allí era un lugar hermoso, con bastantes peces de diversos tipos y agua cristalina, allí en tomo varias fotos del sitio, aquello era un paraíso, ella disfrutaba del viendo que venían de mar adentro, era fresco, decidió nadar donde le había aconsejado el pescador, allí floto y se relajo, luego sintió de nuevo el click sobre ella, al voltear Kibum le había tomado otra foto más sonriendo dice: - Era una buena toma, no podía desperdiciar – guardo su cámara y la puso en bote, luego se quito la camisa y se hundió cerca de ella, luego salió escurriendo agua por su rostro hermoso, con una sonrisa a ella, Gaby le sonrió con cierta pena, aquel chico hacia que su cuerpo se estremeciera como nunca antes lo había hecho por un hombre, le era muy atractivo, era fácil perderse en sus ojos marrones, tan cautivadores y de mirada profunda. Él le invito a nadar y ella acepto, nadaron de un lugar a otro, pasando entre cardúmenes de peces que habían en aquel lugar, muy hermoso, el pescador les sugirió que era hora de irse, ya que se acercaba una tormenta y era mejor estar en tierra firme, así lo hicieron, esa noche llovió con intensidad y la luz de la posada se fue, Gaby camino en la oscuridad ya que había salido a buscar un poco de agua, se tropezó con alguien y esta persona le dijo: - Perdón – ella reconociendo la voz de Kibum dijo:- Kibum ¿verdad? – él le dijo: - Si soy yo, te gustaría ir al patio a ver las estrellas – ella acepto con una gran sonrisa, se sentía libre de hacerlo porque él no la vería.



Se sentaron en el patio, el llevo una sabana para que se pudieran sentar, se echo hacia atrás acostándose para ver el cielo y ella le imito acostándose a su lado, el le relato lo hermoso de la estrellas y las constelaciones, ella le hablo de la luna y su hermosura, él le dijo: - Existe algo más bello que la luna, tan cegador como el sol y doblemente más importante que ambos astros – Ella curiosa le pregunto que era a lo que él le respondió: - El amor – ella se sonrojo, aquel chico no solo era hermoso y atento, era un romántico, una persona que enamoraba con sus gestos y palabras, Gaby sentía que era muy feliz con tan solo conocerlo, sin ni siquiera aspirar a más –



Él le contó sobre sus padres, en eso una estrella fugaz pasó y le dijo: - Pide un deseo – ella cerró los ojos y lo abrió algo decepcionada, él extrañado le miro diciendo. – ¿Por qué esa cara? – ella dijo: - Pedí un deseo pero no se cumplió – él le pregunto que pidió a lo que ella contesto:- No puedo decirlo, capaz y sea un deseo con efecto retardado  - y luego agregó: - Tu que pediste – y él dijo: - Nada, lo que quiero lo tengo ya, no necesito que me cumpla un deseo – y le miro a los ojos, con ternura y lentamente se acerco a ella y le beso, tan rápido como la estrella fugaz pero lo hizo con ternura y algo de pena, se iba a disculpar cuando ella dijo : - Vez, vino con efecto retardado – el sonriendo la volvió a besar, esta vez con más intensidad, haciendo que sus labios se movieran de un lado a otro, con sus lenguas acariciándose y deseando estar así más y más tiempo…



Parte III

 Advertencia: En esta lectura hay Lemon



Lentamente separo sus labios de él y le miro sus ojos tan bellos y penetrantes, ella miro aquel brillo en sus ojos tan especial y le abrazo, así pasaron la noche hablando hasta que amaneció. Esa mañana desayunaron juntos, pasearon por el pueblo tomados de la mano, visitaron lugares artesanales, pasearon por la playa, almorzaron frente al mar, la brisa alborotaba los cabellos de ella de forma juguetona lo que a él le encantaba porque le daba la escusa para tocar su rostro quitándole algún mechón rebelde que le tapara su lindo rostro.



Le gustaba verla reír, le encantaba sus ojos cafés, su rostro era tan tierno, toda ella era un encanto, una mujer que jamás había conocido, lo malo de esto, de ese momento era la despedida, debía irse al siguiente día, no quería despedirse, ese día disfruto de toda su belleza, de esa vitalidad que era parte de la vida de ella, eso hermoso que le era tan atrayente, cayó la tarde sobre el pueblo, camino con tristeza hacia la posada, ella sabía que algo le molestaba y le pregunto que le pasaba él algo triste le confesó que se iría pero que no pensara mal, debía cumplir con su trabajo, pero él regresaría, le abrazo con ternura mientras ella derramaba lagrimas por aquella despedida, Gaby sentía que este hombre era para ella, le abrazo con fuerza mientras más lagrimas salían llenas de tristeza con cierta rabia.



Ella no quería verlo partir así que no quiso que le avisara cuando se iba temprano en la mañana, apenas durmió, al salir se percato de su ausencia, y las lagrimas volvieron a salir, se las seco algo molesta decidió no continuar con su estadía allí y regreso a Caracas, ella le había anotado en un papel su dirección y teléfono, aunque no sabía porque lo había hecho, seguro jamás le mandaría algo y mucho menos llamaría, pero se equivoco, él la llamaba cada día siempre a las 10 en punto de la noche, le decía donde estaba, en la india, en Egipto, en algún poblado de Argentina, siempre antes de despedirse terminaba con una frase: - Ninguno de estos lugares hermosos puede superar la mejor foto que he hecho, por más que viaje, por más bellezas admire de este mundo, ninguno puede emular la belleza de mi mejor foto – algo que hacia tener cierta intriga, quería ver aquella foto, que era tan linda, que le hacía tan especial su imagen.



5 meses después recibió un correo con un boleto para los Roques con gastos pagos para el siguiente fin de semana, y una nota: “Te enseñare mi mejor foto allí”, ella grito y dio saltos por todos lados, él le había mandado aquello, le vería, volvió a brincar y unas lagrimas de felicidad rodaron por sus mejillas, y rio con alegría.



Se preparo mejor que nunca para ese fin de semana, le vería, se acomodo su  cabello, se puso el vestido más coqueto que tenia, se perfumo y tomo su maleta con una gran sonrisa, fue directamente al aeropuerto y tomo la avioneta hacia los Roques, al llegar fue a la misma posada de la última vez allí la dueña le informo que él chico de la vez anterior  le había dejado una nota, al leerla vio que decía:  “hay un lanchero que te llevara hacia el arrecife que visitamos aquella vez”.



Ella fue a su habitación, se puso un traje de baño de dos piezas, volvió a ponerse su lindo vestido  y corrió al muelle allí había un lanchero que al verla le pregunto: - ¿usted es la señorita Gaby? – ella asintió feliz y se monto, minutos después llegaba al arrecife el cual tenía una pequeña isla de arena donde había un toldo y una persona esperando, al llegar era él y le abrazo con emoción, le encanto sentir su aroma dulce y el tibieza que emanaba su cuerpo, ella le miro el rostro aquel que le encantaba, el lanchero dijo: - Bueno les vengo a buscar dentro de unas 3 horas – les sonrió de forma amable retirándose, ambos le veían como se marchaba, luego Kibum le dijo: - Estas muy linda, creo que más que la última vez que te vi, por cierto Mira mi Mejor foto – ella la tomo con curiosidad, era la foto de ella cuando estaba viendo el mar y le conoció, Gaby sintió que su corazón latía de forma acelerada, luego le miro con ojos brillantes y este le dijo: - No existe en el mundo alguien tan bello como tú, ni sitio que me haga olvidar tu belleza – Gaby le abrazo con todo el amor que emanaba su alma, y él le correspondió con el mismo sentimiento, ambos se habían enamorado y sentían felices al estar juntos, luego él con suavidad hizo que levantara su rostro hacia él y le beso, con intensidad, sus lenguas se encontraron y acariciaron una a la otra, con lentitud un beso realmente lleno de sensaciones y que querían disfrutar cada instante en que sus labios y lenguas se tocaban el viento del mar rosaba sus rostros con delicadeza, haciendo ver que aquello debía de mantener la magia del amor, por fin luego de lo que paso una eternidad se separaron para ver sus rostros, los ojos brillantes que daban a entender la felicidad que sentían al estar juntos.



Se sentaron en la arena y le relato como había decidido hacer un negocio diferente, así que viviría en Venezuela desde ese día, haciendo que ella gritara emocionada y el sonriera, luego le beso con una intensidad mayor, recostándola lentamente sobre la arena, el mar tocaba sus pies con el ir y venir del oleaje tenue, él cuerpo de él estaba sobre ella, y se detuvo para invitarla a nadar, fueron y se bañaron, jugando en el agua, riendo, viendo pececillos exóticos, luego le beso en la orilla, con lentitud hizo que se recostara estando él sobre ella, besándola con intensidad, sus piernas sumergidas en el agua cristalina de ese paradisiaco lugar, ella estaba feliz y él con ella, la deseaba, se separo lentamente para mirarle su rostro y le dijo: - Te amo Gaby, tanto como lo es él estar aquí, tanto como que comenzare a vivir en lugar nuevo para estar a tu lado, siempre estar contigo, ¿deseas eso? – a lo que ella respondió: - Si, ahora y siempre juntos, te amo – y se besaron nuevamente, las manos de él acariciaban el borde de su cuerpo, haciendo que ella se estremeciera, el susurro mientras sus labios empezaban a besar su cuello: - te deseo – ella cerro sus ojos antes aquel contacto y dijo en un suspiro: - también te deseo – bajo sus labios besando el borde de sus pechos virginales, y luego su lengua recorrió hacia su ombligo y vientre con suavidad, haciendo que ella se sintiera su cuerpo se extasiara ante ese tacto de su lengua tibia por su cuerpo,  luego subió de nuevo hacia sus labios, para besarla mientras sus manos desabrochaban la parte superior de su traje de baño, y delicadeza lo retiro, su pecho desnudo era tocado por el de él, su piel era cálida, seguían besándose, volvió a besar su cuello y esta vez besos sus senos con ternura, y con la punta de su lengua acaricio sus pezones que apuntaban al cielo, luego los succiono haciendo que ella gimiera, luego beso el borde de los mismo y volvió a subir hasta su cuello lamiéndolo y luego besando nuevamente sus labios, ella sintió la virilidad de él totalmente excitada, se notaba debido a la bermuda húmeda que llevaba puesta, sintió algo de miedo, pero no iba a hacer que se detuviera, le amaba y le deseaba, así que decidió no pensar en ello, él le seguía besando y quito su bermuda dejándolo en completa desnudes, luego se separo de ella, para bajarle su parte de abajo del traje de baño, y admirando su belleza, allí estaba la mujer que amaba al natural, sin nada que cubriera su hermoso cuerpo, ella le miro a él de arriba abajo y observo al hombre que amaba en su desnudez, era hermoso y masculino, iba a ser suya, de eso no había duda, el se recostó sobre ella nuevamente, esta vez sus caderas hicieron que sus piernas se abrieran, le beso y dijo: - Serás mi mujer, yo tu hombre ahora y siempre, – se preparo para entrar dentro de ella, Gaby aguanto la respiración, él empezó a penetrar su interior, un dolor agudo se hizo presente haciendo que una lagrimas bajaron por sus mejillas, él empezó a besar su rostro susurrando: - te amo – empezó el moverse dentro de ella, con mucha calma, para que el dolor no fuera tan fuerte, su vientre se expandía ante su virilidad, y él sentía como poco a poco se adaptaba a su presencia, poco después se movía con más intensidad, sus caderas se movían a un ritmo que iba acelerando, él dolor que sentía ella se desvanecida en cada moviendo, cada vez que sentía a él totalmente dentro de ella, un suspiro de él mientras le besaba el cabello, ella empezaba a gemir con la respiración agitada, él beso su rostro mientras suspiraba, ella dejo escapar un tenue “te amo”, él seguía moviéndose con más intensidad, y ella se aferraba a su espalda ancha, aquellas sensaciones que por primera vez sentía le hacía cerrar los ojos para recordar cada sensaciones, guardarla en su memoria por siempre, otra vez dentro de ella por completo la alzo e hizo que se sentara aun dentro de ella, luego fue el quien se acostó, y siguió moviendo sus caderas ahora ella encima de él, parecía una sirena con él mar a sus espaldas, ahora ella sentía todo su ser dentro, aquellos movimientos de las caderas de él hacían que todo su cuerpo se moviera, las manos de Kibum posaban sobre sus pechos haciendo que ella se excitara más, el movimiento de las caderas aumento en el ritmo terminado en ambos explotando ante el orgasmo, ella se hecho sobre él, y este le abrazo diciendo: - Eres la mujer más hermosa que jamás he conocido y siempre te amare – le beso, y ambos se recostaron en la arena, exhaustos pero felices.



El monto un negocio de fotografía en Venezuela, ella era su asistente, al poco tiempo se casaron y tuvieron su casa, donde se amaban cada vez que podían, juntos siempre, amándose, ella junto al hombre que con una foto le robo su corazón.

FIN

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