Por fin luego de tanto planificar un merecido
viaje a unas islas espectaculares llamada los Roques en Venezuela, Gabriela
emprendió su camino, su acompañante Keimber no pudo ir por un conflicto
familiar, su hermano celoso logro convencer a su madre de que no lo dejara ir,
alegando lo peligroso de estos viajes sin supervisión adulta, al fin llego a la
posada, se sentó en la cama y respiro profundamente, se sentía feliz, iría a
caminar por los alrededores para conocer el lugar.
Un chico coreano estaba en esa misma posada, justo
al lado de su habitación, había llegado un par de horas atrás y estaba
dispuesto a ir a conocer ese hermoso lugar. Su nombre Kibum, saco su cámara, se
dedicaba a tomar fotos de paisajes hermosos y le toco visitar este en
particular, salió a recorrer el sitio, tomo fotos de las calles, de las casas,
de su gente, una chica paso a su lado y le llamo la atención su sonrisa, ella
le sonría a un niño que le ofrecía una flor silvestre, una hermosa foto, ella
transmitía una dulzura y a su vez le era enigmática. Sin más, por una especie
de atracción inusual camino detrás de ella, Gaby estaba contenta con su flor, y
sonreía, se metió por un camino para llegar a la playa cercana, las arenas
blancas de aquel lugar era hermosa, fue hasta la parte más alta, allí miro el
paisaje, el agua cristalina del mar en la orilla y la inmensidad del océano que
se confundía con el cielo azul claro, el sol se reflejaba en el mar de forma
muy hermosa, otra sonrisa se formo en su rostro y sintió un click cerca de
ella, al voltear lo vio, un fotógrafo muy simpático de ojos marrones y cabellos
negros, asiático tal vez, se pensó ella, este camino acercándose y le dijo: -
Buenos días, mi nombre es Kibum y soy fotógrafo – le dio una tarjeta con su
nombre, continuo diciendo: - Me dedico a tomar fotos de paisajes y de la gente,
me disculpo por la que hice pero me pareció que era ideal tomarla – Gaby le
sonrió, era como si el alma se trasmitiera en aquel gesto, para él era aun más
bello que el hermoso lugar que le rodeaba, ella le dijo mientras ofrecía su
mano por educación para presentarse:- Mi nombre es Maria Gabriela, pero me
puedes decir Gaby – Y él estrechando su mano le dijo: - Es un placer para mi
conocerte Gaby – y él le ofreció una sonrisa amable, tan linda que hizo que se
ruborizara un poco ante ese gesto…
Parte II
Al siguiente día se encontraron en la posada para
desayunar, él venía vestido con una camisilla azul clara y unos shorts, sus
piernas eran bien formadas y atléticas, ella traía un vestido corto playero de
color morado claro, ese día iría a un arrecife y él le acompañaría, durante el
desayuno hablaron sobre ellos, el trabajaba en corea para una revista de
turismo, ella estaba estudiando comunicación social, por tanto ambos en cierto
modo tenían cosas en común, ya que su trabajo implicaba un artículo que debía
hacerse a partir de esa foto y ella estudiaba para ser la persona que en un
futuro redactaría un artículo para una noticia o lugar.
Fueron en un bote pesquero hasta el arrecife, allí
era un lugar hermoso, con bastantes peces de diversos tipos y agua cristalina,
allí en tomo varias fotos del sitio, aquello era un paraíso, ella disfrutaba
del viendo que venían de mar adentro, era fresco, decidió nadar donde le había
aconsejado el pescador, allí floto y se relajo, luego sintió de nuevo el click
sobre ella, al voltear Kibum le había tomado otra foto más sonriendo dice: -
Era una buena toma, no podía desperdiciar – guardo su cámara y la puso en bote,
luego se quito la camisa y se hundió cerca de ella, luego salió escurriendo
agua por su rostro hermoso, con una sonrisa a ella, Gaby le sonrió con cierta
pena, aquel chico hacia que su cuerpo se estremeciera como nunca antes lo había
hecho por un hombre, le era muy atractivo, era fácil perderse en sus ojos
marrones, tan cautivadores y de mirada profunda. Él le invito a nadar y ella
acepto, nadaron de un lugar a otro, pasando entre cardúmenes de peces que
habían en aquel lugar, muy hermoso, el pescador les sugirió que era hora de
irse, ya que se acercaba una tormenta y era mejor estar en tierra firme, así lo
hicieron, esa noche llovió con intensidad y la luz de la posada se fue, Gaby
camino en la oscuridad ya que había salido a buscar un poco de agua, se tropezó
con alguien y esta persona le dijo: - Perdón – ella reconociendo la voz de
Kibum dijo:- Kibum ¿verdad? – él le dijo: - Si soy yo, te gustaría ir al patio
a ver las estrellas – ella acepto con una gran sonrisa, se sentía libre de
hacerlo porque él no la vería.
Se sentaron en el patio, el llevo una sabana para
que se pudieran sentar, se echo hacia atrás acostándose para ver el cielo y
ella le imito acostándose a su lado, el le relato lo hermoso de la estrellas y
las constelaciones, ella le hablo de la luna y su hermosura, él le dijo: -
Existe algo más bello que la luna, tan cegador como el sol y doblemente más importante
que ambos astros – Ella curiosa le pregunto que era a lo que él le respondió: -
El amor – ella se sonrojo, aquel chico no solo era hermoso y atento, era un
romántico, una persona que enamoraba con sus gestos y palabras, Gaby sentía que
era muy feliz con tan solo conocerlo, sin ni siquiera aspirar a más –
Él le contó sobre sus padres, en eso una estrella
fugaz pasó y le dijo: - Pide un deseo – ella cerró los ojos y lo abrió algo
decepcionada, él extrañado le miro diciendo. – ¿Por qué esa cara? – ella dijo:
- Pedí un deseo pero no se cumplió – él le pregunto que pidió a lo que ella
contesto:- No puedo decirlo, capaz y sea un deseo con efecto retardado - y luego agregó: - Tu que pediste – y él
dijo: - Nada, lo que quiero lo tengo ya, no necesito que me cumpla un deseo – y
le miro a los ojos, con ternura y lentamente se acerco a ella y le beso, tan
rápido como la estrella fugaz pero lo hizo con ternura y algo de pena, se iba a
disculpar cuando ella dijo : - Vez, vino con efecto retardado – el sonriendo la
volvió a besar, esta vez con más intensidad, haciendo que sus labios se
movieran de un lado a otro, con sus lenguas acariciándose y deseando estar así
más y más tiempo…
Parte III
Lentamente separo sus labios de él y le miro sus
ojos tan bellos y penetrantes, ella miro aquel brillo en sus ojos tan especial
y le abrazo, así pasaron la noche hablando hasta que amaneció. Esa mañana
desayunaron juntos, pasearon por el pueblo tomados de la mano, visitaron
lugares artesanales, pasearon por la playa, almorzaron frente al mar, la brisa
alborotaba los cabellos de ella de forma juguetona lo que a él le encantaba
porque le daba la escusa para tocar su rostro quitándole algún mechón rebelde
que le tapara su lindo rostro.
Le gustaba verla reír, le encantaba sus ojos
cafés, su rostro era tan tierno, toda ella era un encanto, una mujer que jamás
había conocido, lo malo de esto, de ese momento era la despedida, debía irse al
siguiente día, no quería despedirse, ese día disfruto de toda su belleza, de
esa vitalidad que era parte de la vida de ella, eso hermoso que le era tan
atrayente, cayó la tarde sobre el pueblo, camino con tristeza hacia la posada,
ella sabía que algo le molestaba y le pregunto que le pasaba él algo triste le
confesó que se iría pero que no pensara mal, debía cumplir con su trabajo, pero
él regresaría, le abrazo con ternura mientras ella derramaba lagrimas por
aquella despedida, Gaby sentía que este hombre era para ella, le abrazo con
fuerza mientras más lagrimas salían llenas de tristeza con cierta rabia.
Ella no quería verlo partir así que no quiso que
le avisara cuando se iba temprano en la mañana, apenas durmió, al salir se
percato de su ausencia, y las lagrimas volvieron a salir, se las seco algo
molesta decidió no continuar con su estadía allí y regreso a Caracas, ella le
había anotado en un papel su dirección y teléfono, aunque no sabía porque lo
había hecho, seguro jamás le mandaría algo y mucho menos llamaría, pero se
equivoco, él la llamaba cada día siempre a las 10 en punto de la noche, le
decía donde estaba, en la india, en Egipto, en algún poblado de Argentina,
siempre antes de despedirse terminaba con una frase: - Ninguno de estos lugares
hermosos puede superar la mejor foto que he hecho, por más que viaje, por más
bellezas admire de este mundo, ninguno puede emular la belleza de mi mejor foto
– algo que hacia tener cierta intriga, quería ver aquella foto, que era tan
linda, que le hacía tan especial su imagen.
5 meses después recibió un correo con un boleto
para los Roques con gastos pagos para el siguiente fin de semana, y una nota:
“Te enseñare mi mejor foto allí”, ella grito y dio saltos por todos lados, él
le había mandado aquello, le vería, volvió a brincar y unas lagrimas de
felicidad rodaron por sus mejillas, y rio con alegría.
Se preparo mejor que nunca para ese fin de semana,
le vería, se acomodo su cabello, se puso
el vestido más coqueto que tenia, se perfumo y tomo su maleta con una gran
sonrisa, fue directamente al aeropuerto y tomo la avioneta hacia los Roques, al
llegar fue a la misma posada de la última vez allí la dueña le informo que él
chico de la vez anterior le había dejado
una nota, al leerla vio que decía: “hay
un lanchero que te llevara hacia el arrecife que visitamos aquella vez”.
Ella fue a su habitación, se puso un traje de baño
de dos piezas, volvió a ponerse su lindo vestido y corrió al muelle allí había un lanchero que
al verla le pregunto: - ¿usted es la señorita Gaby? – ella asintió feliz y se
monto, minutos después llegaba al arrecife el cual tenía una pequeña isla de
arena donde había un toldo y una persona esperando, al llegar era él y le
abrazo con emoción, le encanto sentir su aroma dulce y el tibieza que emanaba
su cuerpo, ella le miro el rostro aquel que le encantaba, el lanchero dijo: -
Bueno les vengo a buscar dentro de unas 3 horas – les sonrió de forma amable
retirándose, ambos le veían como se marchaba, luego Kibum le dijo: - Estas muy
linda, creo que más que la última vez que te vi, por cierto Mira mi Mejor foto
– ella la tomo con curiosidad, era la foto de ella cuando estaba viendo el mar
y le conoció, Gaby sintió que su corazón latía de forma acelerada, luego le
miro con ojos brillantes y este le dijo: - No existe en el mundo alguien tan
bello como tú, ni sitio que me haga olvidar tu belleza – Gaby le abrazo con
todo el amor que emanaba su alma, y él le correspondió con el mismo
sentimiento, ambos se habían enamorado y sentían felices al estar juntos, luego
él con suavidad hizo que levantara su rostro hacia él y le beso, con
intensidad, sus lenguas se encontraron y acariciaron una a la otra, con
lentitud un beso realmente lleno de sensaciones y que querían disfrutar cada
instante en que sus labios y lenguas se tocaban el viento del mar rosaba sus
rostros con delicadeza, haciendo ver que aquello debía de mantener la magia del
amor, por fin luego de lo que paso una eternidad se separaron para ver sus
rostros, los ojos brillantes que daban a entender la felicidad que sentían al
estar juntos.
Se sentaron en la arena y le relato como había
decidido hacer un negocio diferente, así que viviría en Venezuela desde ese
día, haciendo que ella gritara emocionada y el sonriera, luego le beso con una
intensidad mayor, recostándola lentamente sobre la arena, el mar tocaba sus
pies con el ir y venir del oleaje tenue, él cuerpo de él estaba sobre ella, y
se detuvo para invitarla a nadar, fueron y se bañaron, jugando en el agua,
riendo, viendo pececillos exóticos, luego le beso en la orilla, con lentitud
hizo que se recostara estando él sobre ella, besándola con intensidad, sus
piernas sumergidas en el agua cristalina de ese paradisiaco lugar, ella estaba
feliz y él con ella, la deseaba, se separo lentamente para mirarle su rostro y
le dijo: - Te amo Gaby, tanto como lo es él estar aquí, tanto como que
comenzare a vivir en lugar nuevo para estar a tu lado, siempre estar contigo, ¿deseas
eso? – a lo que ella respondió: - Si, ahora y siempre juntos, te amo – y se
besaron nuevamente, las manos de él acariciaban el borde de su cuerpo, haciendo
que ella se estremeciera, el susurro mientras sus labios empezaban a besar su
cuello: - te deseo – ella cerro sus ojos antes aquel contacto y dijo en un
suspiro: - también te deseo – bajo sus labios besando el borde de sus pechos
virginales, y luego su lengua recorrió hacia su ombligo y vientre con suavidad,
haciendo que ella se sintiera su cuerpo se extasiara ante ese tacto de su
lengua tibia por su cuerpo, luego subió
de nuevo hacia sus labios, para besarla mientras sus manos desabrochaban la
parte superior de su traje de baño, y delicadeza lo retiro, su pecho desnudo
era tocado por el de él, su piel era cálida, seguían besándose, volvió a besar
su cuello y esta vez besos sus senos con ternura, y con la punta de su lengua
acaricio sus pezones que apuntaban al cielo, luego los succiono haciendo que
ella gimiera, luego beso el borde de los mismo y volvió a subir hasta su cuello
lamiéndolo y luego besando nuevamente sus labios, ella sintió la virilidad de
él totalmente excitada, se notaba debido a la bermuda húmeda que llevaba
puesta, sintió algo de miedo, pero no iba a hacer que se detuviera, le amaba y
le deseaba, así que decidió no pensar en ello, él le seguía besando y quito su
bermuda dejándolo en completa desnudes, luego se separo de ella, para bajarle
su parte de abajo del traje de baño, y admirando su belleza, allí estaba la
mujer que amaba al natural, sin nada que cubriera su hermoso cuerpo, ella le
miro a él de arriba abajo y observo al hombre que amaba en su desnudez, era
hermoso y masculino, iba a ser suya, de eso no había duda, el se recostó sobre
ella nuevamente, esta vez sus caderas hicieron que sus piernas se abrieran, le
beso y dijo: - Serás mi mujer, yo tu hombre ahora y siempre, – se preparo para
entrar dentro de ella, Gaby aguanto la respiración, él empezó a penetrar su
interior, un dolor agudo se hizo presente haciendo que una lagrimas bajaron por
sus mejillas, él empezó a besar su rostro susurrando: - te amo – empezó el
moverse dentro de ella, con mucha calma, para que el dolor no fuera tan fuerte,
su vientre se expandía ante su virilidad, y él sentía como poco a poco se
adaptaba a su presencia, poco después se movía con más intensidad, sus caderas
se movían a un ritmo que iba acelerando, él dolor que sentía ella se
desvanecida en cada moviendo, cada vez que sentía a él totalmente dentro de
ella, un suspiro de él mientras le besaba el cabello, ella empezaba a gemir con
la respiración agitada, él beso su rostro mientras suspiraba, ella dejo escapar
un tenue “te amo”, él seguía moviéndose con más intensidad, y ella se aferraba
a su espalda ancha, aquellas sensaciones que por primera vez sentía le hacía
cerrar los ojos para recordar cada sensaciones, guardarla en su memoria por
siempre, otra vez dentro de ella por completo la alzo e hizo que se sentara aun
dentro de ella, luego fue el quien se acostó, y siguió moviendo sus caderas
ahora ella encima de él, parecía una sirena con él mar a sus espaldas, ahora
ella sentía todo su ser dentro, aquellos movimientos de las caderas de él
hacían que todo su cuerpo se moviera, las manos de Kibum posaban sobre sus
pechos haciendo que ella se excitara más, el movimiento de las caderas aumento
en el ritmo terminado en ambos explotando ante el orgasmo, ella se hecho sobre
él, y este le abrazo diciendo: - Eres la mujer más hermosa que jamás he
conocido y siempre te amare – le beso, y ambos se recostaron en la arena,
exhaustos pero felices.
El monto un negocio de fotografía en Venezuela,
ella era su asistente, al poco tiempo se casaron y tuvieron su casa, donde se
amaban cada vez que podían, juntos siempre, amándose, ella junto al hombre que
con una foto le robo su corazón.
FIN
No hay comentarios:
Publicar un comentario